A 16 años de su fundación, el Centro de Estudios Atenea realizó un relevamiento sobre las transformaciones del mercado laboral, la caída de la natalidad y los desafíos de la producción, la igualdad de género y la organización social de los cuidados. El análisis se hizo de manera comparativa, contrastando el punto de partida de 2010 con la actualidad de 2026.
Cuando el Centro Atenea inició sus actividades en 2010, dieciséis años después la discusión sobre el mundo del trabajo ya no puede explicarse únicamente a través de la tasa de desempleo. Detrás de las oscilaciones coyunturales se consolida una transformación estructural: un marcado desacople entre el crecimiento demográfico, el estrechamiento de la base productiva formal y la proliferación de formas de trabajo desprotegidas.
La foto de estos dieciséis años expone las tensiones de un nuevo mapa laboral donde el empleo privado registrado pierde peso, los ingresos tocan pisos históricos y el trabajo asalariado formal deja de ser el destino garantizado para la mayoría de quienes se incorporan a la vida activa.
Ingresos en mínimos y pérdida de densidad productiva
El retroceso más alarmante del período se constata en la capacidad de compra del piso salarial legal. Medido en pesos constantes de septiembre de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil pasó de $1.120.681 en septiembre de 2010 a $383.800 en la actualidad, lo que representa un derrumbe real del -65%. Esta metodología expone con precisión la erosión que la inflación acumulada produjo sobre el bolsillo de las familias trabajadoras.
En paralelo, la estructura empresaria formal recorrió un sendero inverso al de la sociedad:
Crecimiento demográfico: Según proyecciones del INDEC sobre el censo 2010 (40,12 millones), la población argentina alcanzará en 2026 los 46,47 millones de personas (+15,8%), que demanda mayor y mejor infraestructura de servicios públicos, educación y esquemas de cuidado.
Contracción de empleadores: La cantidad de empresas privadas con personal registrado ante la seguridad social descendió de 585.114 a 538.427 entre los primeros trimestres de 2010 y 2026, una pérdida neta del -8,0%.
Caída en la densidad empresarial: La relación orientativa retrocedió de 14,6 a 11,6 empresas registradas por cada 1.000 habitantes, lo que refleja un entramado productivo con menor capilaridad para absorber mano de obra formal.
Menor peso de la industria: El empleo manufacturero privado, sector clave en la generación de puestos de trabajo con acceso de los derechos laborales, pasó de representar el 20,0% del total asalariado registrado en 2010 al 18,1% en 2026 (-1,8 p.p.)
El repliegue de la industria y la menor presencia de empresas formales por habitante no eliminan la demanda de empleo: la desplazan. Quienes no logran insertarse en el mercado registrado terminan empujados hacia la informalidad, el cuentapropismo y otras formas de trabajo desprotegido, al margen de la seguridad social.
Mujeres y cuidados: la persistencia del nudo estructural
En materia de género, los registros oficiales del Ministerio de Trabajo (OEDE/SIPA) registran un avance en la participación de las mujeres dentro del empleo privado formal, que pasó del 31,4% en 2010 al 34,7% en 2025 (+3,3 p.p.).
Sin embargo, advertimos que este avance relativo no debe leerse de manera complaciente: las mujeres apenas ocupan un tercio del empleo asalariado registrado.
Sin políticas activas de corresponsabilidad, persisten las barreras de segregación vertical en los cargos de conducción, las brechas salariales y, fundamentalmente, la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que continúa operando como el núcleo de la desigualdad en el mercado de trabajo.
Seguimos sosteniendo que el costo del ingreso al mercado laboral sin infraestructura pública de cuidados, lo ponen las mujeres trabajadoras en forma de doble jornada y en detrimento de su tiempo de ocio.
La caída de la natalidad: una ventana de oportunidad estratégica
El dato más disruptivo de la serie corresponde a las estadísticas vitales de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS): entre 2010 y 2024, los nacimientos registrados en la Argentina cayeron un -45,4%, pasando de 756.176 a 413.135 nacidos vivos anuales.
Lejos de interpretarse como una justificación para el ajuste del gasto público, desde el Centro de Estudios Atenea sostenemos que esta transición demográfica configura una oportunidad histórica para reorganizar los recursos del Estado:
Permite reorientar partidas presupuestarias hacia una infraestructura integral de cuidados y la jerarquización del sistema educativo.
Frente a una futura fuerza de trabajo que sumará menos personas en términos relativos, interpela a los actores de la producción a debatir saltos en la productividad, formación tecnológica y la reducción y redistribución de la jornada de trabajo, compatibilizando el desarrollo productivo con el tiempo de vida.
Recomponer el entramado y homologar derechos hacia arriba
Para concluir remarcamos que las recetas basadas en la flexibilización o la quita de derechos no resuelven la informalidad ni generan empleo de calidad. A 16 años de nuestra fundación, fijamos nuestra posición, discutir el desarrollo nacional exige conectar estas transformaciones: recuperar de forma urgente la capacidad adquisitiva de los salarios, fortalecer el entramado productivo y retomar la senda histórica donde el trabajo formal vuelva a ser sinónimo de salarios dignos y acceso a derechos.
Ficha técnica del relevamiento:
Período de análisis: 2010 – 2026 (según la serie oficial de cada indicador)
Fuentes utilizadas: Consejo del Salario, Banco Central de la República Argentina (BCRA), Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE/SIPA), Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) e Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
